Mary Shelley, pionera de la ciencia ficción  Talento, tragedia y cosas macabras

Mary Shelley, pionera de la ciencia ficción
Talento, tragedia y cosas macabras

9 octubre, 2018 0 Por Sheila Carnero

Vanguardista, intelectual y una mujer adelantada a su tiempo. Así era Mary Shelley (1797-1851), la escritora londinense a la que se conoce por ser la pionera de la novela de ciencia ficción gracias a Frankenstein o el moderno Prometeo, su obra más famosa. Sin embargo, a lo largo de su vida, Shelley escribió cuentos, ensayos, biografías y otras novelas, como Mathilda (1819), Valperga (1823) o El último hombre (1826).

La vida de Mary Shelley estuvo plagada de conocimiento y muerte a partes iguales. Pese a vivir en una época opresiva para la mujer, se crió en un ambiente progresista y contó con una buena educación. Este ambiente liberal venía determinado por la ideología de sus progenitores. Su padre, William Godwin, era un político, escritor y filósofo, considerado el precursor del pensamiento anarquista moderno. Su madre, Mary Wollstonecraft, fue una escritora y filósofa, conocida por el libro Vindicación de los derechos de la mujer (1792), una de las primeras obras literarias de filosofía feminista.

 

De la educación al amor

Percy B. Shelley.

La madre de Mary Shelley murió a los pocos días de dar a luz y esta fue la primera pérdida que sufrió la escritora. Wollstonecraft tenía una hija anterior a su matrimonio con Godwin, Fanny Imlay, y el filósofo se quedó a cargo de ambas niñas. Cuando se volvió a casar tuvo otra hija, Mary Jane Clairmont, más conocida como Claire Clairmont.

La educación de la que gozaron las tres hermanas les abrió las puertas al panorama cultural londinense de principios del siglo XIX. Se relacionaban con escritores e intelectuales y acudían a las tertulias en las que se encontraban los seguidores de su padre. Allí fue donde Mary conoció al poeta Percy Bysshe Shelley (1792-1822).

Pese a que Percy Shelley era un hombre casado, ambos comenzaron una relación y, dos meses después, huyeron de Londres. Con ellos se fugó Claire, pero Fanny se quedó en la ciudad y, al poco tiempo, se suicidó.

 

Un nuevo ser

La mansión Villa Diodati, muy cerca del lago de Ginebra, fue el lugar en el que nació Frankenstein. Durante el verano de 1816, Percy, Mary y su hermana se reunieron en Suiza con el poeta George Gordon, más conocido por su título Lord Byron, del que Claire era amante. Allí también se encontraba John Polidori, secretario y médico de Byron. Mary Shelley iba acompañada de su hijo William, de tan solo cuatro meses. El niño estaba enfermo y no sobreviviría mucho más tiempo.

Una noche de tormenta de junio en aquel año sin verano, Byron propuso un juego: cada uno de los presentes debía escribir un cuento de terror. Los invitados aceptaron el reto y, a raíz de un sueño, Mary Shelley escribió una de las obras de terror más conocidas de la historia: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Aunque ella no fue la única que consiguió reconocimiento tras aquella aventura. Polidori escribió su relato El vampiro, texto que creó el modelo del vampiro moderno y una de las narraciones que inspiró al Drácula (1897) de Bram Stoker.

Primera edición de Frankenstein o el moderno Prometeo.

 

Del anonimato al reconocimiento

Frankenstein se publicó por primera vez un año y medio más tarde, el 1 de enero de 1818, cuando Mary Shelley tenía veinte años. Esa primera edición vio la luz de forma anónima, sin embargo, la firma de Percy Shelley en el prólogo hizo creer que la obra era suya.

La segunda edición se publicó en 1822 firmada por la verdadera escritora. Aunque la versión más conocida es la de la tercera edición, publicada en 1831, en la que Shelley revisó la novela e hizo cambios que, según algunos, suavizaron la historia.

Escribió muchos más libros, pero ninguno consiguió alcanzar el éxito de Frankenstein.

 

La tragedia de la muerte

El mismo año en el que Shelley escribió su obra maestra, Harriet Westbrook, esposa de Percy, se suicidó. Esto le permitió a la pareja casarse y, a partir de ese momento, Mary tomó el apellido de su esposo y pasó a la historia como Mary Shelley.

Las muertes trágicas persiguieron a la escritora durante toda su vida y el dolor y la soledad la marcaron. Tras la pérdida de su madre y su hermana, tuvo que enfrentarse a la muerte de sus hijos. Vivió cuatro embarazos y tan solo uno de sus descendientes sobrevivió, Percy Florence.

Mary Shelley quedó viuda tras ocho años con Percy. Su marido se ahogó junto a Edward Ellerker Williams y Charles Vivien en el golfo de La Spezia el 8 de julio de 1822 mientras navegaban en el barco de vela de Shelley. Sus restos se encontraron días después y su cuerpo fue incinerado. Sin embargo, le extrajeron el corazón, que Mary Shelley guardó durante toda su vida. Tras la muerte de ambos, el órgano fue enterrado con su hijo cuando este falleció.

La escritora murió el 1 de febrero de 1851, a los 53 años de edad, a causa de un tumor cerebral que llenó de sufrimiento sus últimos años de vida. Pero dejó el legado de sus obras y, con ellas, una parte de Mary Shelley siempre permanecerá viva.