Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley  La moral del monstruo

Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley
La moral del monstruo

12 octubre, 2018 0 Por Sheila Carnero

Frankenstein. Mary Shelley. Editorial Alma. Barcelona, 2017. 256 páginas. 12,95 euros. Ilustraciones: John Coulhart. Traductor: Alejandro Pareja Rodríguez. Fecha original de publicación: 1818.

 

Los clásicos de la literatura se enfrentan a numerosas interpretaciones a lo largo de la historia. Mary Shelley (1797-1851) escribió Frankenstein o el moderno Prometeo en 1816 y desde entonces se han publicado numerosas ediciones en diferentes idiomas, se han escrito adaptaciones y libros de análisis de su vida y obra, ha viajado a la gran pantalla… Las versiones de esta novela gótica son incontables y los mensajes que la autora quería transmitir con ella van cambiando.

El famoso monstruo es conocido popularmente como Frankenstein porque le dan el apellido de su creador, aunque en realidad en la obra carece de nombre. Victor Frankenstein es un científico con ansia de superarse a sí mismo y, por ello, acaba viéndose envuelto en una pesadilla. Nada más ver la horrible criatura a la que ha dado vida, comienza a plantearse el sentido de la vida y de la ciencia. Es el moderno Prometeo porque, al igual que el titán de la mitología griega que robó el fuego de los dioses para dárselo a los mortales, Frankenstein también juega con los límites que separan los humano y lo divino.

La moralidad es un aspecto recurrente en la obra. Mary Shelley estaba interesada en la ciencia y el conocimiento, pero cuestionaba algunos métodos que se empleaban en la época en su búsqueda de avances. La electricidad era fuente de experimentos a principios del siglo XIX y el científico Andrew Crosse fue uno de los que  investigó este fenómeno en cadáveres con el fin de crear vida. Aunque no hay pruebas que respalden que Mary Shelley se inspiró en él para la novela, el paralelismo es evidente. La clara diferencia es que el doctor Frankenstein, para su desgracia, tuvo éxito en su empresa.

Es importante la carga epistolar con la que cuenta la novela, convirtiendo las cartas entre personajes en factores fundamentales para comprender las relaciones familiares. Junto a la moralidad y el sentido de la vida, el apoyo familiar es el otro pilar de la obra.

La muerte fue un recurrente en la vida de Shelley y así lo plasmó también en su obra más conocida. La falta de madres en la novela y los escasos personajes femeninos se atribuyen a la orfandad de la autora, ya que su madre, Mary Wollstonecraft, murió a los pocos días de dar a luz. Además, la enfermedad y debilidad de los hermanos de Victor Frankenstein hace pensar en los tres hijos que tuvo la escritora y que no sobrevivieron. Al mismo tiempo, las muertes violentas que se representan en la novela recuerdan a las pérdidas que tuvo que sufrir la propia Mary Shelley, como el suicidio de una de sus hermanas.

Frankenstein ha pasado a la historia como una de las primeras novelas modernas de ciencia ficción por las críticas que realiza, los monólogos interiores de un hombre atormentado por sus avances científicos y las reflexiones sobre la maldad innata o aprendida. Un clásico del romanticismo gótico que muestra un innegable paralelismo entre su narración y la vida de la propia autora.

 

La vida y la muerte me parecían unas fronteras imaginarias que yo sería el primero en franquear, para derramar un torrente de luz sobre nuestro mundo oscuro.