Sofía Rhei, escritora y poeta experimental  «Vivimos en una sociedad que está dedicada a infligirnos falsos deseos»

Sofía Rhei, escritora y poeta experimental
«Vivimos en una sociedad que está dedicada a infligirnos falsos deseos»

16 octubre, 2018 0 Por Miranda G. Lera

Sofía Rhei (Madrid, 1978), con más de treinta títulos publicados a su espalda, es una reconocida escritora de novelas infantiles y juveniles, aunque también es famosa por su faceta como poetisa. En el año 2016 dio el salto a la literatura para adultos con Róndola, una novela con tintes fantásticos, y al año siguiente se animó con la novela corta Domori, de la mano de Cerbero. Esta coleccionista confesa de semillas y piezas de lego ha sacado a la luz este 2018 Oculi Arboris y El bosque profundo, una obra de microrrelatos de fantasía oscura.

¿Cómo afronta los cambios de las distintas perspectivas narrativas que requieren los públicos para los que escribe?Es una cuestión de práctica. La literatura infantil y juvenil tiene unos requisitos muy concretos; como la edad de los protagonistas, el número de páginas, la longitud de las frases, el rango de vocabulario. En cambio, la literatura que escribo para adultos me da más libertad para la experimentación ya que, por ejemplo, la longitud de cada capítulo puede ser diferente y eso, la verdad, lo disfruto mucho. Esto no quiere decir que deje de escribir para niños y jóvenes o que la literatura infantil y juvenil sea una etapa previa de la literatura para adultos. Todo lo contrario, mi vocación es probablemente más de escritora infantil y juvenil que para mayores, pero bueno, también se puede jugar con estos últimos.

El joven Moriarty cuenta la infancia del primer archivillano de la literatura. @sofia.rhei

¿Considera que los valores que intenta transmitir en sus narraciones infantiles se están perdiendo?
Estamos en un momento muy interesante, porque hay investigaciones que demuestran que los niños están perdiendo un poco de capacidad de atención a medio plazo y cada vez les cuesta más concentrarse en algo; pero, a cambio, están ganando una mayor capacidad de reacción y el talento de poder percibir diferentes cosas al mismo tiempo. Con lo cual, los seres humanos del siglo XXI van a ser evidentemente un poco distintos, van a estar un poco más evolucionados. Intento que mis libros sean lo bastante entretenidos como para captar la atención de una persona acostumbrada a los videojuegos, pero que, al mismo tiempo, les ofrezcan y les den a conocer la literatura del pasado, porque los clásicos son clásicos por algo. Los clásicos de la literatura infantil y juvenil son una maravilla y a mí me han hecho muy feliz de pequeña y estoy completamente segura de que dentro de mil años leer a Andersen o a María Gripe seguirá siendo igual de eficaz, sea cual sea el formato.

¿Cree que el menosprecio hacia la literatura infantil es lo que provoca que no haya una división de subgéneros en ella?
Desde luego que hay un menosprecio, pero, por otra parte, es una industria enorme. Es decir, se editan y se publican muchos más libros infantiles y juveniles que para adultos. Es un mercado en este caso muy real y muy vivo, pero es un mercado que no se preocupa de los subgéneros, sino que se preocupa de su propio beneficio. Es decir, hay libros para niños, libros para niñas, libros para el niño que se le ha muerto el abuelo, etc.

Portada de Domori. Editorial Cerbero

Los libros, en estos casos, funcionan como sustituto de un psicólogo, cosa que me parece fenomenal porque esa es una de las grandes funciones de la ficción, hacer que las historias tengan una utilidad y puedan servir para algo. Pero, claro, también es verdad que en la literatura infantil se ha perdido un poco el disfrute de ‘cómprale este libro que le va a encantar’. Estaría fenomenal que los libros infantiles tuvieran etiquetas de género y que además de sus mensajes y de sus indudables funciónes se hiciera también hincapié en que es un disfrute literario que puede ser de muchos sabores diferentes.

Respecto a Domori, ¿cómo ha sido capaz de concentrar worldbuilding, contexto y acción en cincuenta páginas?
Muchísimas gracias por la pregunta, que más bien es un halago. La verdad que el formato corto (15.000-17.000 palabras) es un formato estupendo porque es suficiente. Es decir, la acción la puedes crear en cualquier formato mientras mantengas el pulso porque simplemente se trata en poner la información en fragmentos pequeños para poderla insertar en medio de la acción y, bueno, la verdad que es un formato que a mí me parece súper agradecido.

 

Eduardo Vaquerizo, autor de Danza de tinieblas y Nos mienten: «El formato corto es el formato en el que nació la ciencia ficción. Se adapta muy bien porque siempre se ha dicho que la ciencia-ficción es una literatura de ideas y es cierto. A una idea un formato corto le beneficia porque no se ve estorbada por la necesidad de crear un worldbuilding, un mundo que lo rodee ni unos personajes muy elaborados que los sostengan. Que existe otro formato más largos que son también satisfactorios, por supuesto, pero desde luego, el formato que mejor le sienta a la ciencia ficción es el formato corto».

 

María Angulo, autora de One Love: «Estoy de acuerdo con Eduardo. Efectivamente en ciencia ficción es mucho más fácil cerrar la idea y no perder el tiempo en detalles secundarios que no aportan nada a la historia en un formato corto. En el formato largo es muy fácil que acabes creando contradicciones, que acabes dando información innecesaria que hace que se pierda el meollo de la historia».

 

 

¿Son los tardígrados de Domori una representación de las personas tóxicas?
Nunca me lo había planteado de esta manera porque no lo había hecho con esa intención, pero, desde luego, es una lectura completamente legítima que un lector puede extraer de ello.

Siguiendo con los tardígrados, estos plantean otra duda en la protagonista: ¿hacemos las cosas porque nos gustan o porque nos han inculcado que tienen que gustarnos?
Este es uno de los temas fundamentales de toda la ciencia-ficción. De esto nos habla Michael Ende en La historia interminable: ‘haz lo que quieras’. ¡Qué difícil es encontrar el verdadero deseo! Creo que la gran meta del ser humano, la gran responsabilidad de todas las personas es conocerse a uno mismo y descubrir lo que desea.

Portada de El Bosque Profundo. Editorial Aristas Martínez

Desafortunadamente, vivimos en una sociedad que es muy parecida a la que Aldous Huxley retrata en Un mundo feliz, que está dedicada a infligirnos falsos deseos, a inyectarnos una felicidad que viene de fuera, que es artificial y que nos distrae de la responsabilidad de la búsqueda individual, de la propia verdad y de la propia voluntad.

¿Hay fecha prevista para que se publique el segundo libro de microrrelatos? ¿Sigue la misma línea temática que El bosque profundo?
No, todavía falta acabarlo. Van a ser 1.000 microrrelatos y llevo unos 400, así que hay que tomárselo con muchísima calma. Este segundo libro no sigue la misma línea temática que El bosque profundo. Los microrrelatos de esta obra tienen una ambientación cerrada de fantasía oscura y el nuevo libro es de género completamente híbrido con muchísimos elementos mixtos de ciencia-ficción, terror y fantasía.