Israel Alonso, editor y escritor  «Los señoros han manejado la industria editorial desde tiempos inmemoriales»

Israel Alonso, editor y escritor
«Los señoros han manejado la industria editorial desde tiempos inmemoriales»

2 octubre, 2018 0 Por Sheila Carnero

El guardián del Averno, el último paso antes de llegar al infierno, un perro de tres cabezas, una por cada rama de la literatura de género (ciencia ficción, fantasía y terror). Eso es Cerbero, la editorial que toma su nombre del monstruo de la mitología griega. Israel Alonso (San Fernando, 1981) la fundó en enero de 2017 y se encarga de mantenerla a flote como editor, corrector, distribuidor… Están especializados en novelas cortas y luchan por la inclusión de personajes no normativos en ellas, la visibilización de los colectivos oprimidos y la publicación de mujeres. El próximo año añadirán a su catálogo una colección juvenil.

Logo de la editorial. @edcerbero

En la descripción de la editorial dejan claro que son lectores, escritores y editores, los tres vértices del triángulo editorial. ¿Es este el factor decisivo para conseguir la calidad de sus publicaciones?
En nuestro caso concreto, sí. En realidad, yo soy escritor, no editor, y como autor tienes un punto de vista muy concreto de la industria. Eso me llevó a pensar en cuánto iban a ganar los escritores. Como lector, quiero publicar lo que me gustaría leer. Pero en todos los sentidos, no solo en cuestión de historia. Un libro que me compraría si lo viera en una librería. Y al precio al que me gustaría adquirirlo, que eso es importante.
Al final, eso ha derivado en que somos editores. Y, como editor, he podido hacer realidad lo que tenía en la cabeza.

Además del formato y el precio de las novelas, que Cerbero sea abiertamente feminista es el aspecto más representativo de la editorial. ¿Por qué dar ese paso?
Hay varias razones para hacerlo así. La primera, que no es la más importante pero sí fue la primera decisión consciente, es que todas las editoriales se quejan de que el negocio funciona regular y de que en España no se venden los suficientes libros, por lo que pensamos que había que trabajar de forma diferente. No queríamos repetir los mismos errores que el resto.
En segundo lugar y más importante, porque hacía falta. Hay una brecha de género en toda la literatura, pero en la de género es particularmente grande, y la única manera de romperla es ponerse manos a la obra, remangarse y hacer algo. No sé si hemos mitigado o reducido esta brecha, pero el movimiento sí que genera más movimiento. Cada vez hay más editoriales feministas, más publicaciones y antologías con mujeres, se hacen iniciativas como #LeoAutoras… Nosotros no hemos inventado el feminismo ni nos creemos la antorcha que el mundo tiene que seguir, pero a nivel particular lo que queríamos era hacer algo novedoso y, por supuesto, dar voz a personas que estaban invisibilizadas de forma sistemática solo por ser mujeres.

Portada de la antología No son molinos. @edcerbero

Muchas editoriales aseguran que la mayoría de los manuscritos que reciben son de hombres. ¿También sucede en Cerbero, pese a publicar más mujeres que hombres?
Sí, la mayor parte de los textos que llegan a la editorial, que son muchos a diario, son de hombres. Aunque nos llegan también muchos manuscritos de mujeres, más que a otras editoriales, porque hemos dicho desde el principio que queremos publicar mujeres, que este es un sitio seguro y que no juzgamos a nadie. Las autoras se sienten cómodas con la editorial y eso hace que se animen a enviarnos más obras. Por ejemplo, cuando publicamos la antología No son molinos nos llegaron 536 relatos y fue un hito histórico por cifras, ya que son muchos relatos para una antología de una editorial pequeña que nunca ha gastado dinero en publicidad, pero también por el porcentaje de mujeres que participó, que fue altísimo, sobre un 77%.

También se suele decir que las barreras de las mujeres empiezan con las que ellas mismas se autoimponen. ¿Cree que las autoras envían menos manuscritos porque no se les publica?
Es una pescadilla que se muerde la cola. Como no las publican, tienen más reticencia a mandar manuscritos; y como no mandan manuscritos, es bastante más difícil que las publiquen. Pero sí, el motivo fundamental es que históricamente ha sido muy difícil que una mujer publique. Había muchas con seudónimos, que tenían que esconderse, o el marido firmaba por ellas… Y la culpa es de los señoros que han manejado la industria editorial desde tiempos inmemoriales.
Por suerte, aunque todavía queda mucho por hacer, la situación está cambiando a mejor. Además, creo que veremos un cambio muy grande en breve, porque nos estamos moviendo en la dirección correcta.

Y esta dirección apunta al mercado estatal, ya que apuesta, sobre todo, por autoras nacionales. ¿Se debe esto a que para las mujeres es más difícil publicar en España que en otros países?
Sí, en España lo tenemos más difícil en todo a nivel literario. Por eso queríamos publicar obra patria, no por ningún tipo de nacionalismo, sino porque creemos que hay muy buenas autoras y autores en España que no tienen las mismas oportunidades que si vivieran en otro país. La industria editorial española está bastante obsoleta, las empresas siguen intentando ganar el mismo dinero que ganaban hace 50 años sin cambiar el modelo de negocio. Le echan la culpa a la piratería, pero ese no es el principal problema. El problema es que vivimos en un país en el que se menosprecia la cultura, donde el autor no puede vivir de lo que escribe, aunque publique con las editoriales más grandes. Es muy triste, pero es así.

¿Es por esto que Cerbero ofrece un 20% de los beneficios a los autores, el doble que en otras editoriales?
Así es, la idea es tratar bien al autor. Las ganancias para los autores son un 20% del precio del libro físico, cuando normalmente se paga un 8 o un 10%, y un 70% en el caso del libro digital. Y no subo más, porque no hay de dónde sacar. Cuando empezamos y les ofrecíamos los contratos, los autores nos decían que nos estábamos equivocando, que no nos iban a salir las cuentas. Rico no me voy a hacer jamás, eso está claro, pero yo no he venido a hacerme rico; yo he venido a montar una empresa que me dé de comer y a intentar cambiar un poco las cosas.

¿Y en ese objetivo qué criterio prima?
Lo que prima es la calidad, siempre. Pero no como dicen otras editoriales, que utilizan esa frase para justificar que en sus catálogos no haya ni una sola autora, o haya muy pocas. Si has publicado 50 libros y 49 son de autores, a lo mejor es que estás buscando la calidad con un sesgo. Todos tenemos sesgos, pero el sesgo machista de la industria editorial es muy evidente. Por eso nosotros buscamos la calidad en varias fuentes, no solo en la genérica, porque sino nos encontraríamos con que tenemos muchísimos más manuscritos de hombres que de mujeres.

Segunda edición de la novela corta de ciencia ficción 36, de Nieves Delgado. @edcerbero

En cuanto a ventas, ¿triunfan más las autoras?
Después de 37 libros publicados en un año y medio puedo decir que los libros que más vendemos son los de autoras. Incluso a nivel económico, que se suponía que iba a ser un fracaso absoluto, ha sido todo lo contrario. Decir que, por ejemplo, las autoras de ciencia ficción en España no venden me parece una gran falacia. De hecho, nuestro libro más vendido es 36 de Nieves Delgado y vamos a sacar la tercera edición ahora.

En Cerbero son muy importantes los valores y la filosofía de empresa. ¿Cree que todas las editoriales deberían tenerlos y aplicarlos en su forma de trabajo?
Sí, nosotros tenemos conciencia social y me parece que todas las empresas deberían tener una y demostrarla. El problema radica en que la mayoría tienen miedo a que cuando se manifiesten y se posicionen de alguna manera concreta pierdan público. Y sí, esto es cierto; nosotros perdemos lectores al decir, por ejemplo, que somos feministas. Pero es que a lo mejor ese no es el público que necesitamos, porque queremos un público concreto, que esté concienciado, que sea inclusivo y se sienta incluido. En realidad, podríamos no decir nada y demostrarlo al publicar más autoras que autores, pero queremos la inclusión absoluta y, por eso, creo que es responsabilidad social de la empresa dar una opinión clara y concisa sobre los temas candentes y que nos preocupan. Nos gusta que, además de seguir a la editorial por nuestro trabajo, los lectores se sientan queridos por otros aspectos que no sean la mera transacción de dinero.