Geòrgia Costa y Fer Alcalá, autores de la trilogía La Segunda Revolución  «Sin su introducción, Heredero se nos habría derrumbado prácticamente entero»

Geòrgia Costa y Fer Alcalá, autores de la trilogía La Segunda Revolución
«Sin su introducción, Heredero se nos habría derrumbado prácticamente entero»

20 noviembre, 2018 0 Por Ellie D. Santiago

El Liceo de la Guardia de Blyd ha unido los destinos de Fer Alcalá, profesor en un instituto cacereño, y Geòrgia Costa, quien ejerce de guía turística en Tarragona. Ambos autores cuentan con publicaciones propias a sus espaldas, pero residir en distintos puntos de España no les ha impedido teclear a cuatro manos: la trilogía La Segunda Revolución es su primer trabajo conjunto, que arrancó con Heredero en mayo de 2017 y ha continuado con Ellos y nosotros (mayo de 2018).

 

Es atípico que una novela de ficción juvenil tenga tanta carga política y con tanto paralelismo con la actualidad. ¿Consideran que los jóvenes, hoy día, no están interesados en la política y la lectura es una buena forma de acercarles a ella, o por el contrario abordan este tipo de temas porque saben que es algo que les interesa?

Fer Alcalá: Soy profesor de secundaria y me he encontrado con dos tipos de alumnos: los que se interesan por una causa, sea cual sea, y luchan activamente por ella (cosa que en nuestra época de instituto no ocurría) y los que piensan que la política y los temas sociales no son para ellos porque no les influye. La Segunda Revolución puede calar en ambos, aunque sea de forma distinta. La idea primigenia no era que las novelas tuvieran carga política, pero nos interesaba tratar el tema en el contexto de la novela juvenil, así que finalmente acabó siendo así. Escribir Heredero también fue, en cierto modo, una revolución.

Geo Costa: Las conclusiones políticas, en realidad, son consecuencia de una reflexión interna. Cada lector tiene una perspectiva distinta porque, en la relación libro-lector, el libro es el factor estático y el lector el factor dinámico.

 

Heredero (izquierda) y Ellos y nosotros (derecha), primera y segunda parte de La Segunda Revolución. Fotografía de @previouslybooks

¿El sistema de comunicación entre los personajes podría considerarse una forma de fomentar la escritura manual?

F.A.: No nos lo hemos planteado de esa manera, pero podría ser. En origen, La Segunda Revolución era un juego de rol que llevábamos con unos amigos, en el que cada personaje debía llevar un live journal. De ahí surgió la idea: queríamos trabajar un medio de comunicación distinto, y el concepto de los diarios mágicos nos fascinaba. Había muchos más en los borradores originales, porque nos parece muy divertido escribirlos y disfrutamos mucho haciéndolo, aunque finalmente tuvimos que prescindir de ellos. Decidimos que fueran a papel y pluma para que cada personaje tuviera una caligrafía propia, y la editorial cuidó muchísimo ese detalle. Pero pensándolo bien, los móviles también son una especie de diario porque, al fin y al cabo, toda nuestra vida está en ellos. Los diarios mágicos son una mezcla de lo mejor de ambos mundos: la inmediatez de la tecnología y la cercanía de la escritura manual.

 

A la hora de escoger la caligrafía para cada personaje, ¿tuvieron en cuenta lo que dicen los estudios grafológicos sobre la personalidad de la gente en función a su forma de escribir?

G.C.: No consultamos información como tal, pero sí que hablamos entre nosotros acerca de si un personaje debía tener la letra de una forma u otra en base a si era, por ejemplo, más serio o más risueño. Y es canon que la letra de Lórim es imposible de leer, aunque no se refleje del todo en la novela porque, obviamente, debía ser legible. Pero hay una escena eliminada de Heredero en la que Kózel intenta leer el diario de Lórim y no consigue enterarse de absolutamente nada.

 

Kózel Hokulea. Ilustración de Cela Janiec

La pega mayoritaria en cuanto a Heredero ha sido el inicio, que los lectores califican de lento aunque haya sucesos importantes ya desde los primeros capítulos. ¿Qué elementos creen que provocan esa sensación?

G.C.:Hay muchos personajes y debíamos sentar unas bases introductorias. Somos conscientes de que la acción comienza tarde, pero no tanto como en el borrador original. En nuestra defensa diré que lo hemos hecho lo mejor que hemos sabido: acumulamos entre cuatro y seis versiones distintas del inicio, pero llegó un punto en el que tuvimos que plantarnos y decidir que no íbamos a cambiarlo más. La experiencia nos dice que los primeros capítulos que escribimos de una novela nunca llegan a ver la luz. Nos ha pasado dos veces y nos pasará una tercera.

F.A.: No es posible introducir acción si los personajes son desconocidos y no se ha establecido un vínculo con ellos, por pequeño que sea. Una parte muy importante de La Segunda Revolución son las relaciones de amistad: dos personajes no pueden conocerse en una página y ser los mejores amigos del mundo en la siguiente. La conexión tiene que fluir de forma natural y para eso es necesario contar cómo florece, de forma que esté bien cimentada. Los personajes cambian y evolucionan, como si tuvieran vida propia. Partimos de esa base para después pulir lo que escribimos. Sin su introducción, Heredero se nos habría derrumbado prácticamente entero. Además, la vinculación con los personajes es lo que más ha acabado gustando a nuestros lectores.

 

Teniendo en cuenta la habilidad de los Dominio para manipular y la de los Aura para percibir esa manipulación, ¿qué es peor, vivir cegado o colocarse uno mismo la venda sobre los ojos?

F.A.: Colocarse la venda, porque implica un acto de voluntad. Cuando sabes lo que ocurre y te empeñas en no verlo, te cargas a ti mismo con la responsabilidad. De hecho, es uno de los aspectos principales a tratar en La Segunda Revolución, y por eso cada personaje debe descubrir su rol y decidir qué va a hacer con lo que es y con lo que tiene.

 

Lórim Hérshel. Ilustración de Cela Janiec

Los Dominio son una clara crítica a los gobiernos de la actualidad. 

G.C.: La Segunda Revolución habla de una dictadura. No se necesitan habilidades de Dominio para privar a la gente de su voluntad. Crear la falsa ilusión de que tomas tus propias decisiones y que resulte no ser así puede hacerse con simple propaganda, y es algo que da mucho miedo y nos hace volver al trasfondo político: si vives en sociedad deberías ser consciente de los fallos que hay en ella.

 

En el atentado que relatan en Heredero hay matices que recuerdan a la masacre de la sala Bataclan. ¿Les inspiró ese suceso a la hora de escribir la escena?

F.A.: Ese y muchos otros. Era algo que tenía que ocurrir sí o sí en la novela. Al principio temíamos referirnos a ello como un atentado y optamos por utilizar eufemismos, pero finalmente lo catalogamos como lo que es. Aunque más que con la sala Bataclan, lo asociamos al atentado de Hipercor.

G.C.: O incluso al atentado del Liceo. Las primeras versiones de esa escena eran muy light, pero entonces alguien nos dijo: “¿Y por qué no muere nadie? ¿Por qué no hay más realismo?”. En aquel momento fuimos conscientes de que esa persona tenía razón: sin muertes no lograríamos el impacto deseado.

 

¿No les resulta complicado escribir juntos, pero a distancia?

G.C.: En realidad es sencillo. Lo difícil es la vida porque, además de dedicarnos a escribir, cada uno tenemos nuestro propio trabajo. Nos conocemos desde hace muchos años y a estas alturas nos tenemos muy controlados el uno al otro: las costumbres, las manías… Por ejemplo: en las escenas dramáticas, Fer escribe cada tres páginas que alguien “exhala un suspiro con sabor a lágrimas”. Y ahí estoy yo, cada tres páginas, dándole al botón de borrar.

F.A.: A estas alturas lo hago aposta, pero en realidad tiene su explicación. Cuando era niño leí un libro titulado Quisicosas, en el que se utilizaba esa expresión. Me marcó tanto que he acabado incluyéndola en todas mis novelas y me da miedo que Geo la quite, por eso la utilizo tantas veces: tengo la esperanza de que en alguna ocasión sobreviva. Aunque en realidad tenemos pactado que, por lo menos una vez, tiene que estar. Hemos encontrado nuestro método de trabajo, o eso creemos; ya no nos cuesta tanto como antes. Además, cada uno escribe a distintas horas del día y tiene diferentes roles dentro del texto.

 

¿Pueden adelantarnos algún detalle acerca de la tercera parte?

G.C.: Estamos trabajando en ella ahora y lloramos mucho. No podemos desvelar fechas aún, y tampoco queremos hacerlo porque no sabemos si puede adelantarse o atrasarse.

F.A.: Pero no lloramos por las cosas que pasan en el libro, sino porque es la última parte. La trilogía se cierra con este tercer tomo, aunque no descartamos publicar en un futuro algún spin-off, o incluso una precuela, que es algo que nos llama mucho. Existe, de hecho, una precuela, que hemos ofrecido en exclusiva a los seguidores de nuestra newsletter.