El poder de la memoria

El poder de la memoria

20 julio, 2018 0 Por Miranda G. Lera

La tradición oral de la cultura celta no ha impedido que escritores y escritoras plasman las festividades y las figuras relevantes de este mundo pagano

 

Los druidas han quedado reflejados en el imaginario popular como sabios de larga barba y túnica blancas. Gran parte de este estereotipo se debe a la conocida serie de historietas cómicas francesa Astérix y Obélix, en la que el coprotagonista, Panoramix, ejerce de druida en la aldea gala que resiste a los intentos de conquista del emperador romano Julio César. A día de hoy, para la mayor parte de la gente esa figura ha quedado relegada a los mitos y las leyendas.

Pero nada más lejos de la realidad. El druidismo continúa vivo más allá de las fronteras británico-irlandesas, su lugar de origen. Prueba de ello es la archidruida y escritora asturiana Gracia Chacón, que define esta práctica como “una creencia basada en deidades antiguas y el respeto a los antepasados, en actitudes para y con la naturaleza”. La también fundadora de la Orden Druida Mogor añade que el druidismo constituye una filosofía que mejora la perspectiva del mundo del que forma parte y en el que vive. “Es un conocimiento que merece ser honrado y preservado”, argumenta.

De acuerdo con la autora de El enigma de la gruta sagrada, los druidas, pese a que hablaban el griego y el latín a la perfección, no creían en la escritura, sino en el poder de la memoria. Sus tradiciones se transmitían de boca en boca, de generación en generación, por lo que apenas hay textos escritos que hablen de ellas. “Quien diga conocer en profundidad el mundo celta miente”, sentencia Chacón.

Gracia Chacón, archidruida de la Orden Druida Mogor. Sheila Carnero y Miranda García

Toti Martínez de Lezea, escritora vitoriana y autora, entre otros, de Enda y la colección infantil Nur, matiza que lo poco que se conoce en cuanto a los druidas y sus costumbres se debe, sobre todo, a algunos autores romanos y a los textos escritos por Julio César en su obra La guerra de las Galias, que describe las batallas que tuvieron lugar en los nueve años (del 59 al 50 a.C.) que el Imperio romano pasó luchando contra los ejércitos locales que oponían resistencia. Fue un choque entre culturas y siglos más tarde, con la llegada del cristianismo, entre cristianos y paganos, entre la veneración a un solo Dios y el politeísmo, entre considerar a la mujer como una pecadora o como a alguien a quién adorar.

Una de las sagas literarias que mejor refleja los cambios políticos y culturales que implicaron el paso de una sociedad pagana de corte matriarcal a la cultura patriarcal traída por el cristianismo es Las nieblas de Ávalon. Esta tetralogía, cuya temática principal gira en torno al universo celta en la época del rey Arturo, constituye el trabajo más conocido de la estadounidense Marion Zimmer Bradley (1930-1999). Chacón, que la conoció personalmente, afirma que la autora pensaba que la visión de las leyendas artúricas estaba construida a través de mentalidades masculinas, por lo que decidió narrar la misma historia desde perspectivas femeninas. Así, cada una de las novelas está narrada por un personaje femenino cercano al rey Arturo: su hermanastra Morgana, su madre Igraine, su tía Viviana y su mujer, la reina Ginebra. “Aun así, están escritas desde un punto de vista muy cristianizado”, matiza la asturiana.

De hecho, cuando el cristianismo se volvió la religión oficial del Imperio romano y éste se expandió por Europa, absorbió parte de la cultura celta. “Cuando una religión vence a otra, los dioses de la religión vencida pasan a ser los demonios de la religión vencedora”, explica Chacón y argumenta que el guardián de la tierra o el Dios de la caza, conocido en la cultura celta como Liam, se ha considerado el demonio de la religión cristiana al ser una deidad astada.

La archidruida va más allá y manifiesta que la religión cristiana ha cabalgado sobre las celebraciones antiguas. Como ejemplo, Chacón mencionó las festividades de “Imbolc” y “Samhain”, actualmente conocidos como la fiesta de la Candelaria y Halloween. “Imbolc, que se celebra el 1 de febrero, representa el despertar de la tierra, y Samhain, que se festeja en la noche del 31 de octubre, simboliza la noche de los muertos, el día en el que el velo entre este mundo y el de nuestros antepasados es más fino”, explica.

El Palo de Mayo, utilizado en Beltane, festividad celta que indica el comienzo del verano. Sheila Carnero y Miranda García

Jean Markale (1998-2008), estudioso del druidismo, comentó en su momento que la llegada del cristianismo trajo consigo una verdad absoluta y todo aquéllo que no comulgase con la fe cristiana había que desterrarlo. Por ello, el autor de obras como Druidas o Lanzarote y la caballería artúrica, aseguró que la era de la expansión cristiana, entre los siglos IV y VII, fue una época oscura a nivel intelectual debido a la quema de libros y a que solo tenían derecho a la escritura los monjes. Es ahí donde entró en acción el clérigo Geoffrey de Monmouth y su obra Historia de los reyes de Britania.

Gracia Chacón comenta que este monje inglés escribió en el siglo XII el primer relato de la vida del rey Arturo, pero que lo hizo desde una perspectiva católica “porque sino no le hubiesen dejado publicarlo”. Martínez de Lezea añade que Geoffrey de Monmouth, además de basarse en leyendas, tradiciones orales y poemas gaélicos para narrar la historia del personaje de Arturo, empleó connotaciones mágicas como la Dama del Lago, Excalibur y Merlín. “Esta y otras, darán paso en el siglo XIV a la obra de Thomas Mallory La muerte de Arturo, y a la saga del Santo Grial, hasta la actualidad”, esclarece la autora vasca.

Las leyendas artúricas se han utilizado con mucha asiduidad en la literatura y en el séptimo arte. Existen películas y libros que hablan de este mito fundacional de Gran Bretaña y cada obra narra la historia de este rey a su manera. “Hay que tener en cuenta que, en realidad, Arturo no es un personaje concreto, sino un compendio de personajes históricos. Hay quien dice que fue un legionario romano; otros, que era un ciudadano romano normal y corriente que se casó con una bretona… Algunos incluso le atribuyen la jefatura de un importante clan celta ubicado en Cornualles”, explica Chacón.

El rey Arturo no es la única figura a la que se le ha dado un valor de individuo único. Sucede lo mismo con el personaje ficticio de Merlín, que en la cultura celta no era una persona, sino un título que se otorgaba a los guardianes de uno de los cuatro portales que protegen el mundo, cada uno representado por uno de los cuatro elementos. “Los merlines eran los guardianes del portal del aire, y hubo muchos a lo largo de la historia. Myrddin, que es el Merlín de las leyendas artúricas, está considerado como el último de ellos”, dice la fundadora de la Orden Druida Mogor.

El laberinto es símbolo de creación y escalera de la sabiduría. Miranda García

Desde el punto de vista de la escritora asturiana, las tradiciones celtas no están bien representadas en la literatura debido a que “se contradicen mucho con la realidad”. Muy pocos escritores tratan la cultura celta en sus obras y, en muchas ocasiones, sus costumbres aparecen noveladas, aunque no siempre. “El libro de la estadounidense Morgan Lliwelyn, El druida, que habla un poco de Vercingetorix, jefe de la tribu celta de los arvernos, es bastante fidedigna para lo que los druidas bretones me comentaron lo que podrían ser los ritos antiguos”, señala Chacón.

Y es que la mitología, sobre todo la griega y la romana, suele ser una temática recurrente en la literatura. No hay que irse muy lejos para percibir el desmesurado poder de Zeus o la ira de Plutón. Las sagas de Rick Riordan, Los héroes del Olimpo y Percy Jackson y los dioses del Olimpo, la trilogía Predestinados de Josephine Angelini o la tetralogía Aprendiz de diosa de Aimeé Carter recogen la esencia de las tradiciones griegas y romanas. En este sentido, la cultura celta es la gran olvidada de la literatura, aunque, en los últimos años, autores como Diana Gabaldón (Outlander) o José María Latorre (La maldición de la banshee) han plasmado las costumbres y figuras del mundo celta en sus libros.

Por otro lado, pensar que el druidismo y la ciencia están enfrentados es un error. Para Gracia Chacón, “son complementarias ya que donde una no llega, llega la otra”. La archidruida asegura que, aunque hoy en día se conozca científicamente las razones que llevan a la formación de un eclipse, este fenómeno “es mágico”. “Antiguamente pensaban que el Dios del Sol y la Diosa de la Luna estaban enfrentados y hay un poema muy bonito que lo explica”, comenta.