17º aniversario del 11-S  Basado en hechos reales

17º aniversario del 11-S
Basado en hechos reales

11 septiembre, 2018 0 Por Miranda G. Lera

Grandes nombres de la literatura mundial sitúan los atentados del 11-S como trasfondo de sus novelas

 

Un hombre cae al vacío. En la distancia, parece una figura frágil, insignificante, en medio del espectáculo siniestro de un edificio en llamas. Ese hombre anónimo, congelado a mitad de una caída que lo lleva irremediablemente a la muerte, se ha convertido en una de las imágenes icónicas de aquel 11 de septiembre de 2001. Una de las muchas que se produjeron tal día como hoy 17 años atrás.

Los aviones que estallan al chocar contra los edificios, la gente cubierta de polvo que corre desesperadamente por las calles de Wall Street o una escena apocalíptica de las columnas humeantes de las Torres Gemelas destruidas, son fotografías que, vistas en perspectiva, ofrecen una suerte de estética del desastre y simbolizan un tiempo cuando de pronto todo se vino abajo. No era solo un hombre el que caía ese día de la Torre Norte del World Trade Center, sino que con él se derrumbaba también la ilusión del nuevo milenio y el mundo ingresaba atónito a un incierto siglo XXI.

Ahora, mirando atrás, casi no hay novela neoyorquina que no pase junto al agujero negro de la Zona Cero. La literatura ha sido sacudida de lleno por la onda expansiva de los atentados del 11-S.

Paul Auster, testigo de las consecuencias del 11-S. Planeta

Muchos escritores y escritoras se han ocupado del tema en los últimos años, abordándolo de manera diferente. Por un lado, están aquellos que han planteado el suceso desde el punto de vista del thriller, poniendo el énfasis en la acción terrorista y la espectacularidad de los hechos. Por otro lado, están los que planteaban el 11-S desde una perspectiva más humana y espiritual, mostrando sensibilidad ante la vulnerabilidad humana y ante la espectacularidad y la trascendencia de tales hechos a nivel mundial. Y es que la imaginación irrumpió con fuerza donde la no ficción no pudo explicar lo inexplicable.

Libertad (2011), de Jonathan Franzen, describe un país en el que todo se ha venido abajo: la familia, la pareja, el amor, la moral, la política y, como no, las Torres Gemelas. El 11-S está presente en todo momento, sobre todo sus consecuencias: los atropellos políticos, militares, diplomáticos e incluso ecológicos que ha acarreado.

Para Paul Auster el 11 de septiembre de 2001 fue el día más largo de su vida. El escritor estadounidense vio desde su terraza cómo se desplomaban las Torres Gemelas hasta que éstas se convertían en polvo y escombros. Aquella visión está reflejada en Un hombre en la oscuridad (2008), donde Auster imagina unos Estados Unidos en los que no han llegado a suceder los atentados a los emblemáticos edificios de Manhattan. Aunque, a cambio, todo el país sufre una sangrante guerra civil entre ideologías, entre la derecha y la izquierda.

Algo menos bélico es El canal del sufrimiento (2004), de David Foster Wallace, incluido en Extinción. Este relato trata sobre un escritor de la revista “Style”, cuya sede se encuentra en el World Trade Center, que intenta finalizar un artículo antes de la hora de cierre, el 10 de septiembre. ¿Logrará acabarlo a tiempo?

Hay quienes prefieren recordar los atentados del 11-S con humor, en este caso con el humor negro. La obra más conocida es Un trastorno propio de este país (2006), de Ken Kalfus. Aquí, una pareja en instancias de divorcio suspira feliz en privado y se lamenta en público por la hipotética y tan deseada muerte del otro, ya sea en el rascacielos o en uno de los aviones.

Portada de Submundo. The New York Times

Otros se decantan por el misterio, como Lorrie Moore con Al pie de la escalera (2009). La escritora estadounidense describe la vida de Tassie, una veinteañera criada en el campo que llega a Nueva York para estudiar en la universidad mientras el país se prepara para atacar Iraq. Haciendo de canguro, descubrirá un secreto.

Muchos y muchas han escrito sobre este terrible suceso, se podría hacer una interminable lista de novelas que tratan el 11-S, pero hay una que es necesario nombrar, no por la historia, sino por el autor. El hombre del salto (2007), de Don DeLillo, se centra en el vagabundeo de un superviviente traumatizado, un abogado de 39 años obligado a redibujar su vida. La novela empieza la mañana del 11 de septiembre de 2001, e indaga también en lo que les sucede a otros varios personajes a partir de entonces.

Pero, ¿qué hace especial a este neoyorquino? En 1997 DeLillo vaticinó lo que 4 años más tarde ocurriría. La portada de la edición original de Submundo (1997) presentaba una postal turbia de un World Trade Center envuelto en niebla y una última palabra en su última página: “Paz”. Algo así como el avance subliminal de aquella imagen que todo el mundo vio en directo esa radiante mañana del 11 de septiembre, una mañana que cambió y truncó la vida de miles de personas.